¿Cómo sabemos que Dios es indescriptible?

POR zamer / Julio 8, 2008

Las palabras no alcanzan. Esta es una noche de adoración. ¿Cómo sabes que Dios es tan indescriptible? Sólo al salir a caminar en una noche estrellada podemos darnos cuenta que el Dios a quien veneramos supera cualquier imaginación. El salmista lo declara al decir

“Los cielos cuentan la gloria de Dios, el firmamento proclama la obra de sus manos”. Sal. 19:1

No sólo están arriba “titilando”, están gritando hacia abajo a todos los que dirigimos la mirada “Dios es asombroso, es indescriptible. Dios es increíble. Más grande de lo que alguna vez han soñado, más grande que su mayor oración. El paso de fe más grande que hayas dado.

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» Existen 9 comentario(s)

  • POR RAfa el 08.Jul.2008

    Me gustaria Saber su opinión acerca de este documento, no lo hago como crítica, mas bien, con el afan de contribuir con su ministerio… exito y bendiciones.

    LA MUSICA DE LA IGLESIA
    EN EL CONTEXTO DEL SANTUARIO CELESTIAL

    Para muchas iglesias Cristianas, el servicio de adoración se centra en que Cristo ya ha dado cumplimiento en el pasado a través de Su perfecta vida, muerte expiatoria y resurrección gloriosa. Por contraste, la adoración Adventista del Séptimo día se centra no solo en ese cumplimiento redentor pasado de nuestro Salvador, sino también en Su ministerio presente en el santuario celestial y en Su futuro regreso para dar consumación a Su redención. Así, las tres dimensiones del ministerio de Cristo -pasado, presente y futuro – están involucradas en la adoración Adventista.

    Encontrándose con el Señor. Es notorio que las tres doctrinas distintivas Adventistas – el Sábado, el Santuario y la Segunda Venida – compartan un denominador común, que es, encontrarse con el Señor. En el Sábado nos encontramos con el Señor invisible en el tiempo. En el Santuario Celestial nos encontramos por fe con el Salvador ministrante en el lugar. En la Segunda Venida nos reuniremos con el Señor visible en el espacio.

    Encontrarnos con el Señor en el tiempo en Su día Sábado , en el lugar en Su Santuario santo, y en el espacio en el día glorioso de Su venida debieran constituir los puntos focales de la adoración Adventista. Cuando los Adventistas se reúnen para adorar, su deseo debiera ser encontrarse con el Señor. Por fe ellos debieran desear encontrarse con el Señor, no sólo en el Calvario en la Cruz, donde el pagó la pena de sus pecados, sino también en el trono de Dios en los cielos mismos, donde El ministra en su beneficio.

    “En nuestra adoración (Adventista) entramos al santuario celestial por fe y somos capaces de ver el mundo, el propósito de la iglesia, el ministerio de nuestro Señor, y nuestras propias vidas desde la amplia perspectiva de Dios y no sólo desde nuestro punto de vista limitado, estrecho y centrado en nosotros mismos.”

    El enfoque de la adoración Adventista debiera estar en el santuario celestial donde Jesús continuamente ministra en la liturgia celestial en beneficio de Su pueblo. “.tenemos tal sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos, ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor y no el hombre” (Heb.8:1,2) Es porque tenemos tal Sumo Sacerdote ministrando en el cielo que Hebreos dice : “Acerquémonos pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro”.(Heb.4:16)

    Adoración en la iglesia para reflejar la adoración celestial. La invitación a “acercarse al trono de gracia” es obviamente una invitación a adorar mediante la ofrenda a nuestro Señor de nuestras oraciones, alabanzas y cantos. La iglesia en la tierra se une a los seres celestiales en alabanza a Cristo : “Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre.” (Heb. 13:15)

    La música y la adoración de la iglesia en la tierra debiera sacar su inspiración de la música y la adoración existente en el santuario celestial, ya que los dos están unidos por la adoración del mismo Creador y Redentor. El libro de Hebreos invita a los creyentes a “acercarse al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos” (Heb. 12:22-24)

    Qué desafío para la iglesia de los últimos días , permitir que la gloria y la majestad de la adoración celestial brille a través de su música, oraciones y predicación. Algo de majestad real y la gloria del Resucitado que ascendió a los cielos debe aparecer en la adoración de la iglesia”.

    Cuando vistazos de la majestad y gloria del Salvador resucitado y Sumo Sacerdote celestial aparecen en la música y la adoración de la iglesia, no habrá necesidad de experimentar con rock religioso, drama o danza para revitalizar la adoración en la iglesia. La visión de la gloria y majestad del Señor provee todos los ingredientes dramáticos para que los creyentes puedan desear siempre una excitante experiencia de adoración.

    La adoración del Santuario Celestial. Para lograr una vislumbre de la majestuosa adoración que se efectúa en el santuario celestial, regresamos al libro de Apocalipsis donde encontramos el mayor número de conjuntos corales que aparecen en la Biblia. Los eruditos que han estudiado la música de Apocalipsis han detectado distintas cantidades de textos de himnos en el libro.
    Oscar Cullman ha identificado seis himnos (Apoc. 5:9; 5:12, 5:13:12:10.12; 19:1,2; y 19:6),14 en tanto Michael Harris enumera siete (Apoc. 4:8-11; 5:9; 7:10, 11:17-18; 12:10,11;15:3; y 15:4b).
    Forrester Church y Terrance Mulry identifican once himnos en Apocalipsis (Apoc. 1:5-8;4:11;5:9-11; 5:12,13; 11:17-18; 12:10-12; 15:3-4;18:22,23; 19:1-9; 22:16,17; y 22:20).16

    La cantidad exacta de himnos y coros ejecutados en Apocalipsis es menos importante que su testimonio del rol importante que la música juega en la adoración escatológica de Dios en el santuario celestial. Los tres coros principales que participan en el culto de adoración celestial son (1) los 24 ancianos (Apoc. 4:10,11; 5:8,9; 11:16-18; 19:4); (2) la gran multitud de ángeles y redimidos (Apoc. 5:11,12; 7:9-12; 14:2,3; 19:1-3,6-8); y (3) el conjunto de todas las criaturas de los cielos y la tierra (Apoc. 5:13)

    El texto de los himnos es muy instructivo. El coro de los 24 ancianos canta en primer lugar ante el trono de Dios un himno que habla de Su poder creador : “Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas y por tu voluntad existen y fueron creadas.” (Apoc. 4:10,11) Entonces ellos cantan ante el Cordero un himno acompañado de arpas que habla de Su consumada redención : “Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.” (Apoc. 5:8-10)

    Finalmente los veinticuatro ancianos cantan ante Dios de la vindicación de los redimidos y la inauguración del reino eterno : “Te damos gracias , Señor Dios Todopoderoso, el que eres y que eras y que has de venir, porque has tomado tu gran poder y has reinado. Y se airaron las naciones y tu ira ha venido y el tiempo de juzgar a los muertos , y te da el galardón a tus siervos los profetas a los santos, y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra.”Apoc, 11:16-18 Uno nota una progresión temática en los himnos de los 24 ancianos, desde la alabanza de la creación de Dios a la de la redención de Cristo y la vindicación final de Su pueblo.

    Similar atribución de alabanzas se encuentran en los himnos cantados por la gran multitud de ángeles (Apoc. 5:11,12) y por los redimidos (Apoc. 7:9-12; 14:2,3; 19:1-3; 19:6-8) “Después de esto miré y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas y con palmas en las manos; y clamaban a gran voz, diciendo : la salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero” (Apoc. 7:9,10)
    “El coro de los 24 ancianos aparece dirigiendo los coros más grandes en tanto la acción en el texto construye un poderoso crescendo de participación y sonido; lo inicia con el coro de los 24 ancianos cantando, seguido po runa respuesta antifonal de las criaturas de los cielos y culmina cuando estas fuerzas antifonales participan en una gozosa respuesta con el resto de la creación, incluyendo los Redimidos. Juntos en forma corporativa dirigen su alabanza al Dios Padre.”

    La dinámica de las respuestas antifonales y participativas de varios grupos revelan una asombrosa unidad. “Ellos responden en una forma ordenada y balanceada que testimonia la unidad totalmente completa y sin compromiso de toda la creación del Dios Todopoderoso. La adoración en Apocalipsis es “genuinamente congregacional” e inclusive une distintos niveles de la creación en un mar de adoración doxológica al Dios Padre.”

    Música triunfante sin golpe constante. Un estudio cuidadoso de varios himnos del Apocalipsis revelan que pese a todas las referencias al pueblo sufriente de Dios, el libro aún puede probar ser una de las más felices composiciones jamás escritas. Como The Interpreter’s Bible (La Biblia del interprete) comenta: “La música de la eternidad (en Apocalipsis) envía su triunfante alegría de retorno a la vida del tiempo. La justificación de la gloriosa música cristiana en el mundo es siempre la justificación por fe… Los escritos de Pablo también tienen esta característica de explosión de canto. Usted puede juzgar una interpretación de la religión cristiana por su capacidad de tener a los hombres cantando. Hay algo equivocado respecto de una teología que no crea una música triunfante.”

    La música triunfante de Apocalipsis es inspirada, no por el hipnótico golpe constante de instrumentos de percusión, sino por la maravillosa revelación de los logros redentores de Dios por Su pueblo. En tanto los adoradores del santuario celestial son privilegiados al poder pasar revista a la forma providencial en que Cristo, el Cordero que fue inmolado, ha redimido personas de cada nación, ellos cantan con una excitación dramática en su alabanza doxológica del Dios Padre.

    Los líderes de la adoración, que están urgiendo el uso de un arreglo de tambores, guitarras eléctricas, y guitarras rítmicas para dar un tono rockero a su música para la iglesia, debieran notar que tanto en el Templo de Jerusalén como en el santuario celestial, no se permitían instrumentos de percusión. El único instrumento utilizado por los coros celestiales es un conjunto de arpas (Apoc. 5:8; 14:2). La razón es que “el timbre distintivo del arpa en la adoración se mezcla armoniosamente con las voces colectivas de los adoradores. Debiera notarse que el apoyo instrumental no suplanta la importancia de las letras del texto, ni contiene una mezcla de distintos instrumentos. El conjunto instrumental contiene un tipo singular de instrumento (el arpa) que se mezcla con la voz.” 20

    No se permitía música secular en el Templo. La distinción entre música sagrada y secular que está presente en el santuario celestial también era evidente en el Templo de Jerusalén. En el siguiente capítulo sobre los “Principios bíblicos de la música” veremos que sólo un grupo selecto de Levitas conformaban el coro del Templo. Ellos ejecutaban sólo cuatro instrumentos en momentos específicos durante el servicio : las trompetas, los címbalos, las liras y las arpas (1 Cron. 15:16; 16:5,6). De las cuatro, sólo las dos últimas, las liras y las arpas (ambos instrumentos de cuerda que se mezclan con las voces humanas) eran usadas para acompañar a los cantores.

    Las trompetas eran utilizadas sólo para dar varias señales, tales como cuando la congregación debía arrodillarse o el coro debía cantar durante la presentación de ofrendas encendidas (2 Cron. 29:27-29). Los címbalos eran utilizados para anunciar el comienzo de un canto o el de una nueva estrofa. “Contrario a la opinión común, los címbalos no eran utilizados por el director de canto para dirigir el canto marcando el ritmo de la canción” 21 La razón es que la música en el antiguo Israel, como lo muestra Anthony Sendrey, no contaba con un ritmo regular y una estructura métrica. 22 Es evidente que no había posibilidad para ningún Judío que tocase un instrumento el ser invitado a unirse a la banda de rock del Templo y transformar el servicio en un festival musical.

    En su disertación doctoral presentada en la Universidad de Cambridge y publicada bajo el título The Lord’s song: the basis, function and significance of Choral music in Chronicles, (El canto del Señor : la base, función y significado de la música coral en Crónicas), John Kleinig señala : “David determinó la particular combinación de instrumentos a ser utilizados en la adoración. A las trompetas que Dios había ordenado por medio de Moisés, el agregó los címbalos, las liras y las arpas (1 Cron. 15:16; 16:5,6) La importancia de esta combinación se enfatiza por la insistencia en 2 Cron. 29:25 de que los instrumentos para el canto sagrado, como el lugar de los músicos en el templo, habían sido instituidos bajo la dirección del Señor. Fue esta orden divina que les dio su significado y poder.”

    En 2 Crónicas 29:25, explícitamente se declara que el rey Ezequías “puso también Levitas en la casa de Jehová con címbalos, salterios y arpas, conforme al mandamiento de David, de Gad vidente del rey, y del profeta Natán, porque aquel mandamiento procedía de Jehová por medio de sus profetas.” Al hacer mención a las directivas proféticas de Gad y Natán, el autor de Crónicas enfatiza el hecho de que la adición de David de los címbalos, arpas y liras a la utilización de la trompeta (Núm. 10:2) no se basaba en el gusto personal del rey, sino en un mandamiento “del Señor”.

    Música sagrada para un lugar sagrado. Aquellos que creen que la Biblia les da licencia para tocar cualquier instrumento y ejecutar cualquier música en la iglesia, ignoran el hecho de que la música en el Templo no se basaba en el gusto personal o en preferencias culturales. Esto se indica por el hecho de que otros instrumentos como los panderos, flautas, pífanos y otros no podían ser utilizados en el Templo, debido a su asociación con el entretenimiento popular. Este principio fue respetado también en la sinagoga y en la iglesia primitiva, como se detalla en el siguiente capítulo sobre “Los principios bíblicos de la Música”.

    Es evidente que no hay hada moralmente malo con el uso de instrumentos como los panderos o las flautas. La razón por la que fueron excluidos de la orquesta del Templo es simplemente porque eran comúnmente utilizados para entretención. La danza de las mujeres en la Biblia usualmente estaba acompañada por el toque de panderos, que parecen haber sido tambores de mano, como las modernas panderetas, hechas de un marco de madera en el que una piel se estiraba.

    Si los instrumentos y la música asociada con el baile hubiesen sido utilizadas en el Templo, los israelitas habrían sido tentados a transformar el Templo en un lugar de entretención. Para prevenir que esto sucediera, los instrumentos y la música asociada con la entretención fueron excluidos del Templo. Esta exclusión se extendió a la participación de las mujeres en el ministerio musical del Templo, ya que , como veremos en el capítulo siguiente, su música consistía mayormente en danza con panderos – una música que era inapropiada para la adoración sacra.

    En su libro Music of the Bible in christian perspective (La música de la Biblia en una perspectiva cristiana), Garen Wolf señala que “el uso de tabret, panderos, toph y danza por las mujeres o los hombres no tenía conexión con la adoración en el Templo, sino mas bien con el propósito del espectáculo, éxtasis y entretención secular o para música religiosa tocada fuera del Templo.”

    La música era rígidamente controlada en la adoración del Templo para asegurar que estuviese en armonía con lo sagrado del lugar. Tal como el Sábado es un día sagrado, así el Templo era un lugar sagrado, donde Dios manifestaba su presencia “entre el pueblo de Israel” (Exo. 25:8; cf.29:45). El respeto por el día sagrado de Dios y el lugar sagrado de adoración, demandaba que no se utilizara ninguna música o instrumento asociado con la vida secular en el Templo.

    La conexión entre el Sábado y el santuario está claramente expresada en Levítico 19:30 : “Mis días de reposo guardaréis y mi santuario tendréis en reverencia. Yo Jehová”. El guardar el Sábado se iguala con la reverencia en el santuario de Dios, ya que ambos son instituciones sagradas establecidas para la adoración de Dios. Esto significa que la música secular que es inapropiada para el Sábado también es inapropiada para la iglesia, y vice versa. ¿Por qué? Simplemente porque Dios ha apartado a ambos para la manifestación de Su santa presencia.

    Lecciones de la Música del Templo. Cuatro lecciones importantes pueden sacarse de la música ejecutada en el Templo de Jerusalén como asimismo en el santuario celestial. Primero, la música de la iglesia debiera respetar y reflejar lo sagrado del lugar de adoración. Esto significa que los instrumentos de percusión y la música de entretención que estimula físicamente a la gente están fuera de lugar en el servicio de la iglesia. Sin respeto por la presencia de Dios, tal música no fue permitida en los servicios del Templo, ni es utilizada en la liturgia del santuario celestial. En el siguiente capítulo, veremos que lo mismo fue cierto para el servicio de adoración de la sinagoga y de la iglesia primitiva. Este consistente testimonio de la escritura y de la historia debiera servir como una advertencia para la iglesia de hoy, cuando la adopción de música pop para el culto de adoración está poniéndose “de moda” .

    Segundo, la música tanto de los Templos terrenal como celestial nos enseña que los acompañamientos musicales deben ser utilizados para ayudar a la respuesta vocal dada a Dios y no para ahogar el canto. En Apocalipsis, es el conjunto instrumental de arpas el que acompaña el canto de los coros, ya que el sonido del arpa se mezcla bien con la voz humana, sin suplantarla. Esto significa que cualquier música fuerte, rítmica, que ahoga el sonido de las letras es inapropiado para la adoración en la iglesia.

    Tercero, la música de la iglesia debiera expresar la delicia y la alegría de estar en la presencia del Señor. El canto de varios coros en Apocalipsis es con sentimiento y expresivo. Ellos cantan con una “fuerte voz” (Apoc. 5:12; 7:10) y expresan sus emociones diciendo “Amen, Aleluya” (Apoc. 19:4)

    Debe existir un balance entre el lado emocional y el lado intelectual de la vida en la religión y la adoración. “La expresión musical en la adoración debiera tener un aspecto emocional e intelectual debido a que así es la naturaleza del hombre, la naturaleza de la música y la naturaleza de la religión. En su mejor forma, la música debiera demostrar esta unidad vida-religión-música en la adoración mediante un sentimiento de aproximación a la composición bien proporcionado, razonado.” 25

    Reverencia en el Santuario de Dios. Finalmente, la música de la iglesia debiera ser reverente, a tono con la naturaleza sagrada de la adoración. Es significativo que de las ocho palabras utilizadas en el Nuevo Testamento para expresar una respuesta de adoración a Dios, solo se utiliza una de ellas en Apocalipsis. 26 Es la palabra griega prokuneo , que se traduce comúnmente como “adorar” o “postrarse”. El termino aparece 58 veces en el Nuevo Testamento, 23 de las cuales ocurren en Apocalipsis. 27

    El término prokuneo está compuesto de dos raíces : pros que significa “hacia” y kuneo que significa “besar”. Cuando se combinan, implican el honor y respeto demostrado hacia un superior. Una y otra vez se nos dice en Apocalipsis que los seres celestiales “se postran y Le adoran” (Apoc. 4:10; 5:14;7:11; 11:17; 15:4; 19:4)

    Es significativo que Juan el Revelador utiliza sólo prokuneo para describir la adoración reverente de los tiempos finales. La razón podría ser la necesidad de advertir a la generación de los tiempos del fin para no ser engañada por la falsa adoración de Babilonia, caracterizada por una excitación afiebrada. Dios es santo y Le adoramos con un profundo respeto, temor y afecto. Tanto en el Templo de Jerusalén como en el santuario celestial, Dios es adorado con gran reverencia y respeto. La misma actitud debiera manifestarse en nuestra adoración hoy, ya que Dios no cambia.

    Hoy vivimos en un mundo de afiebrada actividad, constante entretención y cercana familiaridad. Esto se refleja en algunas de las músicas pop contemporáneas que tratan a Dios con frivolidad e irreverencia. La adoración en los Templos terrenales y celestiales nos enseñan que necesitamos postrarnos en humildad ante nuestro gran Dios. La música sagrada puede ayudar a aquietar nuestros corazones y almas para que podamos reconocer en mejor forma quien es realmente nuestro Dios y responderle en reverencia.

  • POR Christian Jerez el 08.Jul.2008

    Sin animo de entrar en una discusion en este tema, ya que nunca acabariamos por las diferentes opiniones y puntos de vistas, esto es mas bien una contribucion al ministerio, y tener una idea abierta a ciertas dudas y no pensar k ” esta prohibido pensar, porque todo esta escrito”. Gracias

    LA MUSICA EN LA IGLESIA ADVENTISTA

    No existe un verdadero consenso con respecto a este asunto de la música de la iglesia, ya que por un lado se defiende un uniformismo basado en conceptos ambiguos que nadie realmente comprende, y por el otro se aceptan expresiones musicales regionales apegadas al gusto subjetivo y sentimental de quienes ocupan ciertos niveles de autoridad y reconocimiento dentro de la estructura organizacional de la iglesia adventista. Trataré de exponer con mayor detalle estas ideas

    Como intérprete de música religiosa durante más de 15 años en buena parte del territorio de la iglesia adventista en Venezuela, he visto y he sentido lo que significa estar en medio de la falta de criterio firme que existe en el ámbito musical adventista. Crecí en un país latinoamericano donde se nos dice, y se nos induce a considerar que la música más idónea, que la música perfecta para la alabanza y la adoración dentro de nuestras templos y para todas las actividades de la iglesia es la que se encuentra en el Himnario Adventista, y todas aquellas piezas cuya estructura musical (melodía, armonía y ritmo), sea lo más semejante posible a la de las tradicionales y amadas composiciones que conforman dicho Himnario. Sin embargo, luego de haber tenido la oportunidad de escuchar otros puntos de vista y otras formas de expresión musical, he llegado a preguntarme porqué ese género en particular es la música correcta para la práctica y la devoción cristianas.

    Veámoslo desde este punto de vista: el género musical del Himnario adventista corresponde a un ritmo y a una línea melódica tradicional de la cultura protestante anglosajona de una cierta época (siglos XVII al XIX). La iglesia adventista se desarrolló en ese contexto cultural y lo más lógico es que la influencia musical de la liturgia protestante pasara al acervo y a la estructura litúrgica adventista (no por nada la mayoría de las composiciones del Himnario son de origen bautista, metodista y de otras denominaciones protestantes de ese periodo). Ese estilo, ese gusto musical pasó de generación en generación y, por lo menos en Latinoamérica, se mantiene como un hito dentro de la cultura litúrgica adventista, influenciando todas las demás composiciones que se han hecho a lo largo del tiempo en esta parte del mundo. Casi todo adventista del séptimo día está familiarizado con intérpretes como los Heraldos del Rey, Isis España, y otros conocidísimos representantes de un estilo musical netamente norteamericano, y nadie duda en señalar esta música como la música de la iglesia. Ese género tiene características bien definidas, y junto al “negro spiritual”, tan ampliamente interpretado por grupos y solistas en nuestra iglesia, se han labrado un nicho dentro de la conciencia, la estética y la “cultura” adventistas. Además de esto la música “tradicional” o “música sacra”, como también se la llama, tiene un publico cautivo, (usando términos de la publicidad y el mercadeo), tiene muchos adeptos y tiene quien desde los pulpitos y las reuniones administrativas de la iglesia la presentan como la única forma de expresión musical que debe interpretarse en los templos y en las actividades de la iglesia.

    A esto hay que añadir un elemento crucial en el cual se basa la preferencia por ese género. El origen de la tesis de que la música religiosa norteamericana surgida en un periodo que va desde los siglos XVII hasta el XIX, es la correcta, descansa, (además de en la tradición y el gusto personal y subjetivo de los lideres de la iglesia), en los escritos de Elena White, ya que, según los tradicionalistas y los defensores de una pureza musical en la iglesia, toda la bibliografía del espíritu de profecía con respecto a este tema está orientada a la defensa y la promoción del genero musical “tradicional”, el cual es presentado en términos de clara preferencia sobre cualquier otro genero o estilo de cualquier otra cultura del planeta. Pero si vemos esto con detalle hay varios elementos interesantes aquí. Es evidente, después de una diligente investigación, que Elena White no menciona cuál es el genero musical de su predilección y, por lo tanto, del Cielo también. Pero lo que sí es evidente en sus escritos es la utilización de una serie de términos que han arrojado un manto de ambigüedad sobre un asunto que debería haber sido tratado con mayor precisión y claridad a fin de evitar opiniones discrepantes. La hermana White (así como sus comentaristas, y los puristas de siempre), usa, para referirse a la música de la iglesia, términos tales como, música “inspiradora”, que “eleve”, una música “sublime”, que induzca al “gozo santo y a la contemplación”. Estos términos subjetivos, etéreos y nada precisos en cuanto al asunto del género musical al cual se refieren, han sido la bandera de los puristas y se han constituido en pilares de una filosofía musical adventista en Latinoamérica y en muchos otros lugares del mundo. El problema principal en este respecto es que nadie puede decir cuál es la música que “inspira”, “eleva” y llena de “solemnidad” el espíritu, sin caer en favoritismos personales y en acepción de culturas foráneas. Cualquier pueblo del mundo, fuera del ámbito cultural occidental, puede considerar que su propia música está acorde con estos parámetros (vagos y difusos, por demás) de apreciación musical.
    Quienes con la debida autorización y el reconocimiento oficial de los principales administradores de la iglesia, se han dedicado a investigar este asunto y a divulgar sus conclusiones, gozan de mucho respeto entre el pueblo adventista. Pero esa investigación en cuestión no ha tenido, lamentablemente, la objetividad que se requiere en un asunto tan delicado como este. Muchos de ellos defienden el género “tradicional” más por una afinidad personal, que con un claro criterio técnico, científico y, además, étnico, anteponiendo sus gustos y preferencias estéticos a otros criterios.

    No veo porqué, en un mundo tan amplio, tan lleno de pueblos y culturas, cada una con tradiciones, costumbres y manifestaciones tradicionales ricas y valiosas en sí mismas, deben supeditarse a un genero musical perteneciente a una época y a una región del mundo en particular, y que goza además, de una condición de “favoritismo corporativo”, que es a mi parecer, discriminatorio y exclusivista. Nadie puede ni debe pretender tener la autoridad de decidir cuál es la música correcta en la iglesia. No tiene porqué ser la música norteamericana (folk, country o “negro spiritual”), o ninguna otra en particular, porque ningún pueblo es culturalmente superior a otro.

    Chocamos aquí con un importante escollo: aunque se menciona la existencia de una guía corporativa mundial para la selección de la música de la iglesia, hay lugares del mundo donde se interpreta indistintamente la música norteamericana del himnario y otros géneros musicales folclóricos regionales, sin una aparente contradicción. Un ejemplo de esto es el que da un famoso predicador sudamericano que se hace acompañar de un cantante de música cristiana “ranchera”, mexicana, la cual es, evidentemente del gusto personal de dicho predicador y, sin proponérselo quizás, ha hecho que quienes le admiran y apoyan su ministerio vean esto como algo absolutamente normal, superando ya lo anecdótico para volverse parte de lo común, viéndonos todos entonces obligados a suponer que la música correcta no es sólo la folclórica norteamericana, sino la mexicana (pero eso si, sólo la conocida como “ranchera”), suponiéndose también que como existe algún nexo entre ambos estilos, dada la cercanía geográfica y sociocultural entre el norte de México y el sur de Estados Unidos, es perfectamente posible que la música de México también sea aceptable. Estoes sólo un ejemplo de una situación donde se evidencia que no existe un verdadero convencimiento ni una posición firme con respecto a la música de la iglesia. No tengo nada en contra de estos géneros musicales, y tampoco tienen porqué gustarme necesariamente. Si estos géneros gustan y son difundidos ampliamente, ¿por qué no podemos tener también en nuestras congregaciones intérpretes cristianos cuya forma musical para la alabanza sea la música folclórica chilena, colombiana, caribeña, brasileña, centroamericana, boliviana, o venezolana, en sus múltiples estilos, y en su inmensa riqueza de expresión? ¿En qué momento de la historia el Señor estableció que la música correcta debía ser la perteneciente a un género específico?
    Otro ejemplo es el que se da en un canal de televisión adventista cuya señal se transmite desde Bolivia, donde en su programación musical se presentan segmentos de música folk norteamericana en forma de conocidos himnos del Himnario, con interpretes ataviados con indumentaria “cowboy” tradicional. El aspecto espinoso se presenta cuando uno se pregunta por qué música norteamericana y no boliviana, o peruana, existiendo una rica cultura autóctona en el altiplano que nada tiene que envidiar a cualquiera otra. La respuesta quizás se halle en que el director de dicha estación televisiva sea estadounidense, residente desde hace muchos años en Sudamérica. O quizás se halle en una aceptación tácita, inducida durante todo un siglo por los líderes de la iglesia en esta región, de que la música cristiana ofrecida en el estilo tradicional protestante norteamericano, y no otra, es la única que sería posible escuchar sin cometer alguna falta o sin caer en algún tipo de “trampa del enemigo”. Muchos lideres conservadores, puristas aferrados a una fuerte tradición adventista, y quienes los perciben a ellos como guías en el aspecto musical, alegan el factor cultural; ellos dicen: “nosotros en Latinoamérica no aplaudimos en los templos, ni danzamos, ni aceptamos ciertos instrumentos musicales, ni permitimos ciertos géneros musicales porque “ESO NO ES PARTE DE NUESTRA CULTURA”. Yo me pregunto a cuál cultura se refieren. Resulta irónico que lo que en nuestro medio (en el ámbito adventista, mas no en el contexto latinoamericano en general) se conoce como “música tradicional”, no es la música folclórica de cada país adaptada en sus letras al mensaje cristiano, sino, sorprendentemente, la música folk y country norteamericana y, en menor grado, la música spiritual de los esclavos africanos, de las cuales se nutrió históricamente la música protestante, y de la cual es heredera la iglesia adventista.

    Todos estos diversos elementos son parte del complejo asunto de la música en nuestra iglesia, el cual se ha querido, incorrectamente, simplificar de una manera ambigua. En América latina se nos dice que la música correcta de la iglesia es la música “tradicional”, pero cuando se tiene oportunidad de ver las manifestaciones culturales de los adventistas de otras culturas se puede apreciar que unido al gusto por la “música tradicional” coexisten géneros musicales autóctonos de uso común en el culto y que, al menos en publico nadie parece criticar, pero que en círculos más cerrados, en otros contextos, y en otras circunstancias son vistos como objetables o “ no convenientes”.

    He aquí la ambigüedad, ¿por qué algunas veces sí se permite la manifestación cultural, y en otras no? Por qué, si existe una Guía para la Filosofía Adventista de la Música, a la final cada quien, o al menos, cada conjunto regional adventista decide lo que en su entorno es lo más adecuado, pero no de una manera pluralista y respetuosa de las culturas propias, sino basándose en unos patrones o estereotipos nada objetivos y sumamente objetables?

    Hay algo aquí para los conservadores que no aceptan que la música al igual que todas las manifestaciones humanas evolucionan, tanto para bien como para mal, pero evolucionan a fin de cuentas: si acaso existiera en el mundo algo como una verdadera música correcta para la alabanza y la devoción cristianas, sería la hebrea, y habría que cantar en hebreo en nuestros templos y usar percusión y danzar (¡sí, percusión y danza, el terror de los conservadores y amantes de la tradición adventista!) Aunque es un argumento extremo, lo es también querer reducir toda la expresión musical mundial a unos pocos géneros privilegiados. La música protestante del siglo XVII también evolucionó de otras formas musicales que tuvieron su origen en la edad media, y estas de la música grecorromana y otras influencias. Dense cuenta entonces que aquello que los conservadores adventistas defienden con tanto ardor es el producto de una evolución y de una adaptación a nuevas concepciones musicales, nuevos instrumentos y nuevos cánones estéticos. Y nada puede indicar que el proceso de cambio se haya detenido o haya tenido que detenerse forzosamente en el siglo XIX al surgir la iglesia adventista en Estados Unidos, imponiéndole al mundo su propio criterio musical.
    En el seno de la iglesia adventista se le teme a la innovación y al cambio en los patrones tradicionales, ya que la cercanía y la afinidad con el mundo ponen en riesgo nuestra valiosa peculiaridad, y los rasgos distintivos del remanente. Es valido pensar que si no somos distintos entonces no tenemos razón de ser. Pero hay algo que debemos tener en cuenta: la misma Elena White recomienda a la iglesia revisar continuamente sus procedimientos, sus métodos y estrategias de trabajo a fin de hacerse más efectiva en un mundo cambiante. Históricamente hubo en nuestra iglesia posiciones radicalmente conservadoras que se oponían al uso de nuevos métodos, de la tecnología y cambios similares. Si esas posiciones hubiesen prevalecido hoy no habría estrategias adventistas para el evangelismo en televisión, radio o internet, si vemos el origen “mundano” de esos medios. Pero seguimos sin poder llegar a ciertos grupos que se distinguen por su edad, por su cultura o por su posición socioeconómica, entre otras cosas porque ciertos aspectos de la “peculiaridad” del adventismo, que no son ni conveniente ni suficientemente explicados, no se corresponden con el mundo actual. Y son aspectos que no comprometen nuestras doctrinas ni puntos de vista teológicos, ya que son simples costumbres y tradiciones.

    En el aspecto musical en Latinoamérica seguimos atados a un estilo “tradicional” que se popularizó en los años 40 y 50, que estuvo de moda en esa época, que tuvo sus intérpretes y toda una discográfia, que tuvo su momento pero que ya pasó. Ya nadie se viste como en los años 40 o 50, pero ¿por qué se insiste en imponérsele el estilo musical de una época determinada a las nuevas generaciones? Si la moda cambió y todos aceptaron que cambió, ¿por qué la música de la iglesia tiene que seguir siendo la que estaba en boga en la sociedad de la primera mitad del siglo XX o de mucho antes? Ese género tiene su belleza intrínseca y no tiene porque dejar de tener cultivadores, pero tampoco tiene porqué seguir siendo presentada como la única alternativa valida, matizada con un concepto erróneo de cultura.
    Seguiremos perdiendo oportunidades de penetrar en amplios sectores de la población joven y adulta si no adecuamos la música de nuestra iglesia a patrones contemporáneos, un proceso de adecuación que no comprometería nuestra peculiaridad si se hiciera con criterios objetivos, dejando de lado prejuicios condicionantes y anteponiendo la premisa de que si seguimos presentando una imagen anticuada y obsoleta lo único que vamos a preservar es una frágil y artificial relevancia que no salva a nadie, y las almas a alcanzar seguirán ganando distancia, ampliándose la brecha que nos brinda ese exclusivismo teológico y denominacional, (tan acariciado por algunos), pero que deja fuera todo un mundo que no comprende (ni tiene porqué comprender ni adoptar) nuestra “cultura”.

    El cambio es necesario. Y la música de la iglesia tiene que cambiar, de hecho, tiene años tratando de hacerlo pero con un fuerte rechazo por parte de pastores y laicos que, en un piadoso afán por preservar los hitos que nos salvarían de ser iguales al mundo, han amarrado a la iglesia a una actitud ambigua en muchos sentidos, y entre ellos está el aspecto musical. Es preciso recalcar que la iglesia no tiene un género musical exclusivo, ya que lo que se conoce como música tradicional es producto de una evolución y una serie de cambios, y la heredamos de otras denominaciones. No se debería criticar a quienes manifiestan su devoción con otros géneros musicales, ya que nadie nos ha erigido jueces para determinar lo que es lícito o no en lo relativo a cultura o estética musical.

    Se abre la pregunta: ¿entonces, todos los géneros musicales del mundo son buenos para la alabanza y la adoración al Dios vivo? Quizás no lo sean aquellos que nacieron exclusivamente para bailar con una intrínseca interacción sexual entre sus practicantes. Este criterio, entendido así, deja fuera muchos géneros. Pero deja dentro muchos otros. No todos los géneros musicales ni todas las expresiones dancísticas fueron concebidos con una connotación sexual, muchos estilos en el ámbito folklórico están orientados al amor por la tierra y sus peculiaridades, las costumbres y la idiosincrasia de los pueblos. No tiene porqué haber algo de malo en ello. Con todo, y siendo este un tema polémico, considero que debe abrirse la puerta para un debate esclarecedor, que ayude a establecer parámetros concretos, sin ambigüedades, donde tengan cabida todas las formas de opinión.

  • POR leafar el 08.Jul.2008

    No es entrar en polémica, solo quiero saber su opinión. Es bueno el artículo, pero no vi ni un solo texto bíblico. Y la posición del documento que presente era la posición bíblica. Pueden presentar argumentos bíblicos que sostengan su posición. Solo eso, argumentos bíblicos. Se podrá? y una última pregunta y con eso no me vuelvo a meter en polemicas… Hay diferencia en la música que tocan entre lo sagrado y lo profano? si o no. Solo eso por favor si o no?
    Gracias, de verdad estoy orando porque lo que hacen lleve “mucho fruto”

  • POR Davo el 08.Jul.2008

    Q onda Leafar,.. antes q nada aprecio tu actitud al tratar de proponer una conversación sana y bien encausada a través del site, realmente han sido pocos los q lo han hecho como podrás darte cuenta en varios comentarios a través del sitio :).

    La verdad es dificil entrar en el tema viendolo desde solo el aspecto bíblico sin tomar en cuenta la historia de la música en la iglesia ya que como los mismos dirigentes de la iglesia aceptan, el tema es en gran parte cultural.

    Y no quiero decir con esto q la biblia no tenga los suficientes criterios como para crear tu propia opinión al respecto, sino q pues hay q tomar en cuenta varios aspectos.

    Regresando a tu pregunta acerca de lo profano y lo sagrado.. quien dicta q es profano y sagrado? quien se puede atrever dejando a un lado tus gustos y percepciones acerca de lo q es reverente o irreverente para dictar q es lo q le gusta a Dios y q no? si algo noto en el documento q subiste es la clara manera en q el autor cataloga instrumentos y tipo de música por la manera en que es usada como si pudieramos hacerlo tal deliberadamente.. en ese caso ni podríamos usar el piano en la iglesia debido al uso “profano” q se le daba en sus inicios, en fin aqui me quedo jajaj.. y no por q no sea interesante y digno de atender el tema, sino por q andamos organizando el campamento, ya te apuntaste? ;).. va a estar padre, te invitamos a que participes de esos “frutos” q mencionas al ser parte de las actividades q ya estamos realizando! :)

    Dios te bendiga.. te dejo un par de links para q puedas profundizar más en el tema sale?

    http://www.atoday.com/magazine/2001/09/beating-upbeat-music
    http://news.adventist.org/data/2005/1126040100/index.html.en
    (en andrews, reunion de worship moderno): http://www.andrews.edu/life/spiritual/inreach/worship/fusion/index.html

  • POR Saúl Márquez el 08.Jul.2008

    Hola, Rafa (o leafar):
    Gracias por tu preocupación por contribuir al ministerio, es bueno escuchar las opiniones de los que están en desacuerdo con el estilo de música que está utilizando vértice. Aunque hubiese sido mejor que con tus propias palabras expreses tu inquietud, en lugar de transcribir el capítulo 6 del libro LA MUSICA ROCK Y EL CRISTIANO, del Ptr. Samuele Bacchiocchi.
    No tengo el tiempo suficiente, (ni creo que alguno de los chavos de vértice lo puedan tener, pues nadie está jubilado como el pastor y se dedica a escribir libros), para hacer un análisis tan extenso, e intentar refutar los argumentos que presenta el Ptr. Bacchiocchi, pero ya otros lo han hecho. Recuerdo cuando recién publicó el libro, algunos foros adventistas trataron el tema y el comentario en general era que el Ptr. Bacchiocchi, es una eminencia en el tema del Sábado, pero su libro sobre la música, es tendencioso, divisivo, intolerante, y cosas por el estilo, obviamente que lo hacían con argumentos bíblicos. Lamentablemente el foro oficial de la Iglesia, que es donde más comentarios me tocó ver, desapareció y no es posible leer los posts que allí se escribían, pero probablemente tengo guardados algunos archivos, dime si lees Inglés y te interesa para buscártelos.
    Y dicho sea de paso, su posición sobre las fiestas ceremoniales, difiere a la de la Iglesia Adventista, pues él dice que para que haya una renovación en la adoración, deberíamos desarrollar un calendario de fiestas Judías, como las que Dios dio al pueblo de Israel, e inclusive en uno de sus libros da sugerencias de cómo observar la pascua y el pentecostés en la actualidad.

    Tampoco soy teólogo y no tengo elementos para que mi opinión suene “convincente” como a primera vista parece que lo hace el capítulo del libro, pero quisiera solamente mencionar algunos versículos que me parece indican algo diferente a lo que el libro menciona.

    Por ejemplo, dice que dentro del templo no se permitían instrumentos de percusión, ni danzas, ¿Entonces a que templo se refieren estos versículos?:

    Salmos 149
    Exhortación a Israel,para que alabe a Jehová
    1¡Aleluya! Cantad a Jehová un cántico nuevo;
    su alabanza sea en la congregación de los santos.
    2 Alégrese Israel en su Hacedor;
    los hijos de Sión se gocen en su Rey.
    3 Alaben su nombre con danza;
    con pandero y arpa a él canten,

    Salmos 150
    Exhortación a alabar a Dios con instrumentos de música
    ¡Aleluya!
    1 [a] Alabad a Dios en su santuario;
    alabadlo en la magnificencia de su firmamento.
    2 Alabadlo por sus proezas;
    alabadlo conforme a la muchedumbre de su grandeza.
    3 Alabadlo a son de bocina;
    alabadlo con salterio y arpa.
    4 Alabadlo con pandero y danza;
    alabadlo con cuerdas y flautas.
    5 Alabadlo con címbalos resonantes;
    alabadlo con címbalos de júbilo.[b]
    6 ¡Todo lo que respira alabe a Jah!
    ¡Aleluya!
    Notas al pie:
    a. Salmos 150:1 El libro de los Salmos concluye con este canto de alabanza a Dios. El imperativo Alabadlo, repetido diez veces, se dirige no solamente a la comunidad de Dios, congregada en el templo, sino también a los habitantes del cielo y a todos los seres vivientes (v. 1,6).
    b. Salmos 150:5 Estos instrumentos musicales solían acompañar los cantos en el culto del templo. Cf. 1 Cr 15.16; Sal 149.3.

    Los evangelios nos relatan que cuando Jesús hizo su entrada triunfal a Jerusalén, los fariseos le dijeron que reprendiera a la multitud que se estaba gozando y gritando a voz en cuello.

    “Cuando llegaban ya cerca de la bajada del monte de los Olivos, toda la multitud de los discípulos, gozándose, comenzó a alabar a Dios a grandes voces por todas las maravillas que habían visto, diciendo: ¡Bendito el rey que viene en el nombre del Señor; paz en el cielo, y gloria en las alturas! Entonces algunos de los fariseos de entre la multitud le dijeron: Maestro, reprende a tus discípulos. Él, respondiendo, les dijo: Os digo que si éstos callaran, las piedras clamarían”. Lucas 19:37-40

    Luego, dentro del templo le volvieron a reclamar:

    “Pero los principales sacerdotes y los escribas, viendo las maravillas que hacía, y a los muchachos aclamando en el templo y diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! se indignaron, y le dijeron: ¿Oyes lo que éstos dicen? Y Jesús les dijo: Sí; ¿nunca leísteis: De la boca de los niños y de los que maman Perfeccionaste la alabanza?” Mateo 21:15-16

    ¿ Y que me dices del paralitico que se sentaba junto a la puerta del templo a pedir limosna?, ¿Se quedó allí afuera del templo muy “reverente” y calladito?

    “Y era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo. Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna. Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos. Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo. Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos; y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios. Y todo el pueblo le vio andar y alabar a Dios.
    Hechos 3:2-9

    Te invito a que analices las citas y si piensas que estoy fuera de contexto me lo hagas saber.

    Dios te bendiga. En Cristo: Saúl Márquez

    P.D.
    Dale un vistazo a esta página
    http://indiegospel.ning.com/forum/topic/show?id=1706554%3ATopic%3A601

    Allí encontrarás un libro donde refutan los argumentos del Ptr. Bacchiocchi y otros escritores con tendencias similares.

    También puedes buscar en alguna libreria Cristiana “El debate de la música Cristiana Contemporánea”

  • POR ralaef el 08.Jul.2008

    agradezco su tiempo (que es valioso) para entablar esta ciber plática, me gustaria estar cerca para poder asistir a sus reuniones, pero estamos a varios kilometros de distancia de ustedes, muy al norte… quiero aclarar que no les estoy diciendo que esten mal, solo quería saber su opinion sobre el documento, porque lo leí y quise saber su opinión. he leído un libro que se llama “la adoración crisitana” el autor no es adventista pero señala muchas cosas interesantes y entre ellas quisiera comentar lo siguiente:
    en todas las épocas de la historia de la iglesia cristiana se ha tenido la necesidad de contextualizar la adoración (lo cual es mas que cierto) pero en cada época en la iglesia hubo quienes (buscando contextualizar la adoración de su época) compusieron música e himnos. Teniendo tanto talento ¿por que no uds. componen himnos, música, y enriquesen la adoración de la IASD? tienen el talento y los recursos, no veo que tengan necesidad de buscar la música de otros autores.

    otro punto: La música es medio de adoración y no el fin de la adoración. No estoy seguro pero quisiera saber que importancia le dan uds. a la música? la adoración bíblica lleva confesión, aagradecimiento, perdón, oración, lectura de la Biblia, predicación y claro también musica.
    Nuevamente gracias por su atencion, exito en su campamento y creanme que oro por ustedes y por la iglesia para que Dios nos ayude a ver lo mejor para cumplir con el propósito al que somos llamados. Ah se me olvidaba, los textos que mencionas ciertamente hablan de una respuesta de gozo por lo que Jesús hizo… ojala todas las iglesias respondieran así en cada reunión.

    Pero en Isaías 6, en Apoc. 4 y 5 encuentro tambien la adoración celestial, en ambos casos hay adoración, alabanza, jubilo, y reverencia ante la presencia de Dios.

    Animo y grandes bendiciones para ustedes.

  • POR Christian Jerez el 08.Jul.2008

    waoooo señores k privilegio seria estar con ustedes alla en ese campamento, espero k se de bien chulo y k muchas almas puedan encontrarse con Jesus. Espero k pongan par de videitos de las actividades desarrolladas alla. Veremos como coordinamos un intercambio de paises, y hacer un congreso juvenil. Buena suerte y k Dios los siga bendiciendo grandemente. Let’s Worship!!!!

  • POR Daniel Gutierrez el 08.Jul.2008

    gracias a SAul por la referencia, llevo la mitad del libro leido (son 64 pag) y está muy bien documentado y muestra muy claro la tendencia del dr. Bachiochi y sus errores (mostrando textos bíblicos que contradicen sus argumentos, por ejemplo de que no había percusiones en el templo, tienen que leerlo hermanos).

    Concuerdo contigo, Rafael, de q lo ideal es crear, estamos en un proceso :) (dime cuántas iglesias que conozcas tienen sus himnos propios? pero queremos que Dios nos bendiga también dándonos cantos para Él, ora por nosotros plz).

    De acuerdo también, la música es sólo una pequeña partecita… la adoración es un estilo de vida, es entregarle nuestra vida entera al Señor.

    Dios les bendiga

  • POR Davo el 08.Jul.2008

    gracias saul por compartir.. y sobre la aportación musical Ralaef déjame decirte q andamos en eso :) ya tenemos un canto y acabamos de activar el proyecto de un posible cd con canciones inhéditas para el otro año.. asi q gracias por tus oraciones! ;)

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